Comentario: Asesinato en el Orient Express

23 04 2008

Me gustan viajar y me gusta el mundo del ferrocarril. No soy un “aficionado clásico” en el sentido de que nunca supe nombres de locomotoras, ni cuál desarrolla más potencia o cuál más velocidad. Tampoco sé de fabricantes de vagones o coches. Sin embargo, aprecio el encanto que tiene llegar a una estación, mirar los horarios, sacar los billetes, ver los trenes llegar y partir, observar a los viajeros…

Quizá hoy día esto haya perdido un poco de brillo porque el vertiginoso ritmo de la vida afecta de una manera muy directa a los transportes, pero a veces me gusta soñar con la época dorada del ferrocarril, las decimonónicas Gare parisinas atestadas de gente, o la Victoria Station recibiendo en sus andenes a las personalidades más importantes del momento.

El Orient Express es un elemento “de culto” para los aficionados y ya le dediqué unas lineas en mi antiguo blog. Aunque no he leido el famosísimo “Diez negritos” al que hacía referencia pantarei en su comentario al post anterior, es cierto que los relatos de Agatha Christie no pasan de entretenidos. Además, los que tienen como protagonista a

Hercule Poirot suelen ponerme nervioso porque la resolución del misterio pasa por conocer una serie de detalles o realizar una serie de hipótesis que finalmente resultan acertadas que el belga suele sacar de la manga ante el atónito lector.

A pesar de ello, la ambientación y puesta en escena de “Asesinato en el Orient Express” me parecen particularmente notables: el hecho de que todo transcurra en un tren (del que a causa de una nevada nadie puede entrar ni salir), que el tren esté detenido en un lugar inaccesible y “poco civilizado”, los personajes “asistentes” del director de la compañía y el médico griego, la maraña de sospechosos cada uno con sus peculiaridades…

Y, efectivamente, esa “presentación” tan teatral hace que la adaptación cinematográfica resulte especialmente interesante. Sólo el reparto ya hace preguntarse sobre la conjunción astral que consiguió reunir a Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Anthony Perkins, Sean Connery y Richard Widmark en la misma cinta. Eso sólo por mencionar a los más relevantes: casi todos los actores de la película fueron o han sido profesionales de fama internacional.

La película no resultó indiferente a la Academia que la nominó en seis categorías (incluyendo mejor actor en papel principal) y otorgó la estatuilla de mejor actriz de reparto a Bergman por la interpretación de la peculiar misionera sueca Greta Ohlsson.
En definitiva una lectura y una proyección recomendadas.

Por cierto, tengo una versión con audio dual y subtítulos (creo) por si a alguien le interesa…


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2 respuestas

25 04 2008
mensurabilis

“llegar a una estación, mirar los horarios, sacar los billetes, ver los trenes llegar y partir”

:S precisamente eso es lo que me pone nerviosa de los viajes (donde pone estación, léase aeropuerto, y dondo dice tren entiéndase avión)

Nos veremos, si sobrevivo… (y no a subirme en el avion precisamente, que volar me gusta)

3 10 2008
Moreno

Yo este mismo año he hecho esa misma ruta pero viajando con Interrail… y tengo que reconocer que merece la pena…de Estambul fui a Atenas y de Grecia en barco a Venecia… viajar en tren, es de las mejores formas de disfrutar de las ciudades y de conocer gente.

Adios

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