Fragmento: La Música de Erich Zann

25 05 2008

Cada vez más alto, cada vez más frenéticamente, ascendía el chirriante y lastimero alarido de aquel desesperado violín. El solista emitía unos ruidos extraños al respirar y se contorsionaba cual si fuese un mono, sin dejar de mirar temerosamente la ventana con la cortina echada. En aquellos frenéticos acordes creía ver sombríos faunos y bacantes que giraban y bailaban como posesos en abismos desbordantes de nubes, humo y relámpagos. Y luego me pareció oír una nota más estridente y prolongada que no procedía del violín; una nota pausada, deliberada, intencional y burlona que venía de algún lugar lejano en dirección oeste.

 

La Música de Erich Zann – H.P. Lovecraft


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Un comentario

26 05 2008
Alejandro Delgado

Jolín, la frase de los faunos y las bacantes no podría ser más recargada.

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