Ya dije hace unos días que el verano no es mi estación preferida. También dije que las playas de Málaga no me vuelven loco, en realidad, ir a la playa tampoco es mi actividad preferida. Sin embargo he de reconocer que hay pocas maneras de cambiar el color pálido y hepatítico que suele tener mi piel además de tomar el sol.
Ayer me llamó la antención la cantidad de colillas en el espacio que circundaba al que ocupaba mi toalla. Quizá era sólo “casualidad” y las personas de alrededor eran especialmente fumadoras, pero no pude menos que preguntarme qué pasa por la cabeza de alguien que arroja un cigarrillo usado a la arena.
Sí, sí, ya sé que aquí la gente valora poquísimo la higiene urbana y las calles están llenas de todo tipo de basura (cosa que el calor del verano hace especialmente patente), pero la playa no es la calle, es un entorno natural donde además la gente anda descalza y se tumba semidesnuda. Es más, la mayoría de los niños se revuelcan y rebozan en la arena. Uno de los entretenimientos favoritos de mi sobrino (que tiene un año y medio aproximadamente) es coger puñados de arena y tirarlos al aire, debe ser divertido, porque es divertido verle hacerlo, sin embargo da un poco de reparo pensar que en uno de esos puñados puede estar recogiendo CUALQUIER cosa.
¿Qué clase de civilización es esta que no es capaz de pensar si quiera en una consecuencia simple e inmediata del repulsivo gesto de sujetar la colilla entre los dedo índice y pulgar e impulsarla luego lejos?
Por que hay que gastar en ceniceros y demas cosas, para que los tontos que fuman que se joden la vida y la de los demas, no tengan que levantar el culo de la arena o de donde sea para tirar una colilla. Un papel, una botella o una colilla es basura, por que la colilla se puede tirar en la arena y la botella en la papelera? Este tipo de gente me da verdaderamente lastima!